TRANSFORMING STONES

TRANSFORMING STONES

Society has always been accompanied by some form of artistic expression. Since man is man, he has tried to express his perceptions, his feelings and his environment, communicating it in different ways.

The world of the 21st century is saturated with “artifacts”, objects that aspire to the status of art. Until the middle of the 20th century, those works were considered art with the ability to communicate something without the need to explain it. From this point, the need to create something new marked a tendency to produce works that were not able to express something by themselves without the need for rhetoric.

Paradoxically, different currents, those outside the academy, sought to fight against this tendency by creating more objects, which could not be cataloged either as a technique or as an art, but as a revolution of the existing.

Analogously, architecture seeks to change the pre-established, generating new possibilities. If we observe from this perspective, in the same way that these currents sought to change the vision we had about what art is, architecture seeks to change the idea of ​​what the city is; making us think if what we have now and where we are going, is the right option.

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While walking through La Plata city, which was completely planned from the beginning, with a perfectly reticulated structure, of blocks designed and executed almost without variations, I asked myself: Why are all the same resolved? Why do you tend to think that extreme regularity, that 120 x 120, makes them correct?

There is nothing in nature that is organized in such a definite way, but we trying to have control have created a rectilinear city made for the automobile, not for people.
Is it the best solution to accept the pre-established rules as definitely the right thing to solve buildings, transport and communication? And for those of us who are going to live in the city?

PIEDRAS QUE TRANSFORMAN 1

If we analyze other cities outside of Western logic, we see examples like Tokyo, which generate the city from a system of cells independent of each other, capable of rethinking themselves. An example of hyperdensity, capable of adjusting to the requirements of contemporary cities, in a more organic way.

Another issue within the pre-established focus on how blocks are organized. Imagine the city from the air. The buildings are thrown over the streets as if they were high walls in a prison, while leaving behind them green courtyard centers, huge marginalized spaces, without use or humanity. Will these buildings be those “trees that do not let you see the forest”?

Just as there are other ways of organizing the city, think about our blocks openly, break the walls that limit us, redefine the public space, move the green courtyard centers to the outside and define a city that is designed primarily for people and not for vehicles.

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This is Architecture, technique, science, the art of placing stones and defining spaces. Spaces that are capable of transforming buildings, buildings capable of transforming blocks, blocks capable of transforming cities, and that, architecture is nothing more than stones that transform.

So now, how are we going to break the pre-established and transform the city?

NO NAME Architecture

EDIFICIO CIUDAD – CIUDAD AUTOSUFICIENTE

EDIFICIO CIUDAD – CIUDAD AUTOSUFICIENTE

Existe un contraste en el diseño racional de la arquitectura urbana, entre la situación local y las construcciones en el lugar, es decir, entre edificios públicos y privados. Esto se contrapone y se confunde en la ciudad, donde se busca generar un ambiente unificado.

La ciudad se conforma por su arquitectura la cual analizamos desde su entorno y aquellas obras que intervienen en la modificación de la naturaleza.
La naturaleza por su parte rechaza la concepción funcionalista, no acepta que la función siga la forma, el cual es solo un criterio de utilización de la zona.

De esta manera la ciudad permanece a través de sus transformaciones y cada hecho urbano tendrá un valor, y serán los que perduren en el tiempo los que queden identificados como “Monumentos”, el resto de la superficie urbana en su mayor parte la constituye residencia.

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FOTOGRAFÍA DE ANDREA ANASTASAKIS

La residencia al ser la mayor parte de la superficie debería pasar a ser el eje estructurador de la ciudad, uniendo la vivienda y lo público. Actualmente pasamos 2/3 de nuestra vida trabajando o en la vivienda, por lo que deberíamos integrar funciones para adaptarnos a las nuevas formas de vivir y trabajar, donde lo público ya no sea el espacio que queda al transitar la ciudad, sino un espacio que bien podría integrarse a la propia vivienda y al trabajo.

Es por la falta de tiempo que necesitamos integrar de manera distinta nuestro ocio y por consiguiente nuestro espacio público en espacios de residencia, convirtiéndolos así en espacios en los que convivan tareas no de manera multifuncional, sino simultánea.

Es importante entonces la justificación de un edificio más allá de su utilidad, puede incluso, que esta justificación no sea reconocible, el edificio en sí adquiere un carácter propio debido a que la obra es pensada en sí misma, fuera del mundo que la rodea.

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FOTOGRAFÍA DE INÉS LALUETA

Por ello, cuando la sociedad no lo acepta como propia o cuando el edificio no consigue integrarse a la ciudad es que ante este tipo de obras aparece el silencio, como sinónimo de vacío.
¿Qué pasara con este tipo de obras en el futuro? ¿será posible reciclar obras de tales características? ¿vale la pena invertir en este tipo de obras?

Podrías pensar que sí, que tal vez se acreciente esta búsqueda de identidad, y con ella la aparición de más de estos edificios, que no hacen más que llenarnos de interrogantes. Edificios pensados en sí mismo, autosuficientes, donde la vida transcurra también hacia el interior. Edificios en la ciudad, pensados como una ciudad.

NO NAME Arquitectura

INDIVIDUALISMO COMO COMPONENTE DE LA CIUDAD

INDIVIDUALISMO COMO COMPONENTE DE LA CIUDAD

En la ciudad moderna, y en su evolución, el primer problema que se presenta es la fragmentación y la propiedad privada del suelo, como segundo problema el crecimiento acelerado de la población que no se toma en cuenta para los cambios de dimensión. Debemos entender que la ciudad tiene un antes y un después, que debe existir una continuidad espacial de la ciudad.

Conformándola encontramos el barrio, entendido como unidad morfológica, estructural y de contenido social, que cuenta con su propio paisaje urbano, definido por la residencia que aparece como último elemento.

Viollet le Duc decía que lo que mejor caracteriza las costumbres de la sociedad es una casa, ya que esta define los usos, gustos, estructura y como pasamos el tiempo.
Como antítesis podemos ver a los romanos, cuya arquitectura contiene formas y situaciones anómalas con respecto a la ciudad. El foro romano resume a Roma, es el “Monumento” el que logra dar una visión del mundo, y debe analizarse como una realidad propia.

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FOTOGRAFÍA DE LOUIE MARTINEZ

Los “Monumentos” son elementos primarios que crecen puntualmente y constituyen operaciones irrepetibles y singulares. Hitos privilegiados que definen la imagen y el carácter de la ciudad.

De esta misma forma Aldo Rossi re-sitúa el “Monumento” como el lugar central y lo convierte en el instrumento básico de intervención de la ciudad histórica.
Rossi habla de “las ciudades como organismos vivos que pueden ser controlados pero deben permanecer invariables, e incluso densificarse pero sin cambiar”.

Las ciudades que no han cambiado, y se han adaptado a los cambios imprevisibles de la densidad y los nuevos modos de vida, han concurrido todas en los mayores problemas de la ciudad moderna.

Rossi, siguiendo el planteamiento occidental de generación de las ciudades, reduce la ciudad a edificios y entre ellos espacio urbano, un hueco sin relevancia. Mientras en el concepto oriental se tiene a la calle como el espacio vivido, y se piensa a la ciudad como una construcción desde el vacío. De este modo para diseñar utiliza el proceso de descomposición y recomposición.

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NA HOUSE – SOU FUJIMOTO

Los edificios se componen de piezas, que deben combinarse para que no interfieran entre si, esto sumado a las investigaciones de Linch produjeron la denominada Ciudad Análoga, que refiere a la tendencia a recordar no las totalidades de las ciudades sino los fragmentos o “Monumentos” que dan lugar a la imagen personal y subjetiva de cada ciudad.

¿Qué sucede cuando se plantea una casa como un “Monumento” en la ciudad que defina los nuevos usos de un momento concreto de la sociedad?

Un edificio que por su singularidad transforme la memoria colectiva y suponga un resumen de la imagen de la ciudad en cada época, marque un tiempo histórico y simbolice creencias e ideales. Un “edificio Monumento” que suponga un punto fijo de la dinámica urbana.
De la misma forma que supuso la torre Eiffel o el Arco de la Défense para París, edificios que cambiaron la dinámica de su ciudad.

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CIUDAD EN CRISIS

CIUDAD EN CRISIS

En épocas de crisis, la ciudad trata de renovar sus relaciones con el paisaje incorporando la presencia de naturaleza mediante paseos y bulevares, como en el caso de “Placa de la Concorde” en Paris o “Plaça do comerço” en Lisboa. Esta es la razón de fondo por la que el movimiento moderno pone en cuestión la idea de calle-corredor y niega la condición de calle apantallada y continua como escenario obligatorio, modelado por la residencia.

En el centro de las últimas investigaciones sobre el tema está la voluntad de recuperar un nuevo equilibrio entre ciudad y naturaleza, entre edificación y espacio libre. De este modo vuelve la voluntad de abrir el cerco de manzana cerrada e incorporar nuevos valores y maneras de organización y así desarrollar nuevas formas arquitectónicas, más complejas, que generen un contacto más inmediato con el paisaje natural.

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PLAN CAEN – MVRDV

Las implantaciones residenciales modernas, ya no surgen del troquelado de una masa edificatoria sino de la articulación de diversas piezas que se coordinan para formar una unidad. Una unidad residencial compleja, que no tiene por qué oponerse al bloque, sino que puede muy bien integrarlo. La ordenación abierta a base de bloques ha fracasado cuando se ha hecho de un modo aleatorio, y se ha desatendido la delimitación entre el espacio publico y el privado, a través de la huella parcelaria.

Si bien es cierto que el sistema viario ha sido y sigue siendo la base fundamental de la estructura urbana, esto no implica que la edificación deba someterse a él. Un concepto más amplio y abstracto de la organización edilicia habría de corregir todas estas carencias. Son multiples las propuestas de la cultura moderna, como la mezcla de tipos residenciales dentro de una misma unidad residencial o supermanzana que desarrollan le Corbusier o Ludwig Hilberseimer.

Ya es evidente que la ciudad diseñada en torno a las necesidades del automóvil provoca claros prejuicios en la calidad de vida de los ciudadanos, no solo nos hace perder tiempo en atascos, sino que nos expone a contaminación ambiental y acústica.

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FOTOGRAFIA DE TOM BARRETT

Es realmente estúpido cambiar nuestro modelo urbano de proximidad, donde en una escala peatonal razonable podemos realizar la mayor parte de las actividades diarias. Si además vivimos en la periferia en urbanizaciones Monofuncionales, unifamiliares o plurifamiliares, la dependencia del automóvil empieza a ser psicótica.

Sin embargo, a la gente también le gusta la cultura de la pequeña parcela, con casa unifamiliar.

“Aunque me cueste un riñón la hipoteca del adosado y me gaste una fortuna en gasolina, además de perder 2 horas de ida y 2 horas de vuelta, todo vale la pena por ese asado que hago los fines de semana en mis 40m2 de jardín”

La ciudad vertical trata de combinar lo mejor de la ciudad difusa con la compacidad edificatoria, complejidad de usos y funciones y proximidad de servicios básicos.
Recuperar la sencillez en las acciones habituales que realizamos cada día y además añadirle una disciplina ambiental.

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LA MANZANA CONTEMPORÁNEA 

LA MANZANA CONTEMPORÁNEA 

La manzana es un principio general de urbanización que posee un valor universal y permanente, se presenta como un elemento estructurador de la forma urbana.

La manzana entendida no como una forma cerrada, sino como una unidad compleja, resultado de la articulación de diversas piezas, debe servir en la ciudad contemporánea para recuperar el equilibrio entre edificación y espacio libre.

Se considero ya errónea y reductiva la posición de quienes tratan de restringir el alcance de la manzana a un episodio histórico concreto como el de la ciudad industrial compacta que surge a mitad del ochocientos, como si ese modelo de ciudad fuera el único posible capaz de utilizar la manzana como recurso de proyecto.

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En los últimos años ha surgido una nueva generación de extensiones residenciales planificadas, basada en los modelos de ensanche tradicionales, ejemplos de la influencia que atribuye los males de la ciudad contemporánea a las propuestas de la arquitectura moderna, defendiendo el retorno a los sistemas de composición propios de la ciudad ochocentista.

Pero no confundamos las propuestas de la cultura moderna para la ciudad y la residencia con las aberraciones y grotescas caricaturas que de estas se han hecho. Descartando así toda compleja experiencia de la modernidad, viéndola como un error total y consiguiendo cerrar el debate sobre la ciudad contemporánea, un debate que la realidad se ocupa reiteradamente de colocar en nuestro horizonte problemático.

Los nuevos ensanches, implican una crítica a la fragmentación y el desorden de nuestra ocupación del espacio suburbano, con la mirada puesta en los valores de la ciudad ochocentista (trama viaria reticular, manzana cerrada y formación de una pantalla edificatoria continua), una mirada que ha venido caracterizando nuestras ciudades, primero las de mayor tamaño y luego las de tamaño medio.

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El problema es que en nuestra realidad metropolitana la forma urbana acotada, definida y conclusa ha desaparecido, y no es posible extender indefinidamente nuestro continuo urbano sobre el territorio a base de trazados geométricos y edificación compacta. Actualmente el territorio ya no es un espacio sin huellas y sin identidad, y nuestras ciudades ya no crecen sobre un espacio neutro o uniforme.

Los ensanches residenciales no pueden considerarse como los únicos valores positivos de la ciudad, opuestos a la condición negativa de la periferia. Estamos asistiendo a la emergencia de la periferia como lugar abierto, distendido y bien comunicado con los equipamientos e infraestructuras.

Campo y ciudad desdibujan sus límites. La ciudad difusa estaba ya contemplada y teorizada, por dos grandes modelos, “les trois etablissements humains” de Le Corbusier (1945) y “the new regional pattern” de Ludwig Hilberseimer (1948) y ambos llegan a parecidas conclusiones y los que deben dar forma al campo y ciudad son ellos mismos.

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TEORÍA Y PRÁCTICA

TEORÍA Y PRÁCTICA

Históricamente la arquitectura es una disciplina que ha pivotado entre la teoría y la práctica, entre el arte y la técnica, sin llegar a una conclusión. No es una polémica reciente. En el más antiguo de los tratados de arquitectura que se conserva al día de hoy, Los diez libros de Arquitectura de Vitruvio (Roma, siglo I), se inicia afirmando que la arquitectura tiene dos facetas: la práctica y la teórica: “La práctica es una continua y expedita frecuentación del uso, ejecutada con las manos, sobre la materia correspondiente a lo que se deja formar. La teórica es la que sabe explicar y demostrar con la sutileza y leyes de la proporción, las obras ejecutadas” (Vitruvio, Libro I).

Según el mismo autor, es competencia de los arquitectos conocer ambas facetas de la disciplina, pero cuando define qué conocimientos debe realmente saber un arquitecto, deja el aprendizaje de las técnicas constructivas a la experiencia en obra y menciona una extensa lista de conocimientos académicos.

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FOTOGRAFIA DE ASDRUBAL LUNA

Este modo de entender la formación de los arquitectos se mantuvo por siglos en Occidente hasta la consolidación de la sociedad industrial, cuando la enseñanza de la arquitectura se incorpora a las instituciones de educación superior, los recién creados politécnicos, desligándose de las demás “artes mayores” en la segunda mitad del siglo XIX.

La razón de esta separación era que la formación académica de los arquitectos (orientada al estudio de la historia, el dibujo y los aspectos estilísticos de las edificaciones) no se correspondía con los requerimientos espaciales, técnicos y económicos de la sociedad industrial. En la formación académica faltaban una serie de conocimientos imprescindibles para una concepción positiva del proceso arquitectónico: aritmética, hidráulica, cálculo, resistencia de materiales y construcción. Los partidarios de este cambio afirmaban que a las academias se iba a adquirir el título de arquitecto, pero no la “Ciencia de la Arquitectura”.

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FOTOGRAFIA DE SEBASTIAN YEPES

Con la incorporación de la arquitectura a las universidades politécnicas, los programas de estudio se centraron en los aspectos científicos y prácticos, relegando así el aprendizaje del arte, la historia y el diseño y como resultado de este proceso, la arquitectura y su enseñanza queda inmersa en la racionalidad, el funcionalismo, la estandarización, austeridad y primacía del orden constructivo, como exigencia de la industria y una economía capitalista.

La masificación experimentada en las universidades tras la segunda guerra mundial acentuó el protagonismo de las materias técnicas en la enseñanza de la arquitectura, principalmente por las dificultades que implicaba la instrucción teórica y artística en aulas saturadas de alumnos.
Consecuencia de esta nueva forma de enseñanza y del contexto social es que se produce una separación entre arquitectos críticos y prácticos, por este motivo se puede ver que las obras de la década del 50 hacen del programa funcional el punto de apoyo del edificio.

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FOTOGRAFIA DE LUCIA BRAVO

No será hasta la década del 60 y 70 cuando la arquitectura fue cómplice de las fuerzas mitificadoras de la sociedad, que el crítico se alce contra lo que la arquitectura atenta y se propongan utopías y modelos de vida ideales.

Preocupados por los malos resultados urbanos y arquitectónicos obtenidos con este sistema de enseñanza se ha replanteado el rol que deben tener los aspectos teóricos y artísticos en la formación. Los aspectos funcionales, ya no serán los determinantes de las formas de los edificios, serán otros rasgos como los experimentados en el Minimalismo en el caso de las artes plásticas, las nuevas tecnologías o la utilización de los materiales los que darán como consecuencia visible la aparición de una serie de corrientes arquitectónicas que intentan recuperar y revalorizar los principios teóricos y estéticos de la disciplina.

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FOTOGRAFIA DE BRIAN SUDGEN

Pero la sociedad no está demandando arquitectos teóricos o refinados estetas, sino técnicos con los conocimientos necesarios para responder adecuadamente a una práctica profesional cada vez más especializada.
La practica liberal de la profesión se ha deteriorado sensiblemente, ya que no se han generado especializaciones que respondan a los cambios tecnológicos derivados del funcionamiento más complejo de algunos edificios.

Estos problemas impiden que la producción de los arquitectos esté en armonía con la época, aún influenciados por la tradición académica, que reduce, innecesariamente, su campo de trabajo al separarlo de los aspectos constructivos y tecnológicos más modernos de su actividad profesional.

Tengamos en cuenta que la tecnología y la sociedad avanzan mas rápido de lo que nosotros podemos aprender sin especializarnos, por lo que las instituciones y los propios profesionales deben evaluar de manera objetiva su actividad y las formas en las cuales nos formamos y ejercemos, para poder actualizarlas y mejorarlas, sin estancarnos en las maneras de hacer del pasado.

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ARQUITECTURA SIN NOMBRE #20

“Para ser arquitecto hace falta tener un sueño, ideales y energía física para mantenerlo, y espero que los jóvenes tengan esos sueños y esa energía que los ayude a mantenerlos”

ARQUITECTURA SIN NOMBRE #7

“La arquitectura es el Acto Social por excelencia, Arte utilitario, como proyección de la vida misma, ligada a problemas económicos y sociales y no únicamente a normas estéticas.
Para ella, la forma no es lo mas importante, su principal misión: Resolver hechos humanos”

EL VERDE NO ES UN COLOR

EL VERDE NO ES UN COLOR

¿Ciudades de sufrimiento o de oportunidades?
Esto es lo primero que me pregunto cuando analizo una ciudad.

Las ciudades y los centros urbanos de los países en desarrollo están creciendo a una escala sin precedentes.
Hace 10 años, un 40% de la población del mundo, 2000 millones de personas, vivía en zonas urbanas.

Esta cifra ha aumentado casi al doble de la velocidad que el total de crecimiento demográfico, es decir, a más de 2500 millones, lo que equivale a 5 nuevas ciudades del tamaño de Beijing cada 12 meses.
Para 2025, más de la mitad de la población será urbana.

Mientras que en Europa y América del Norte la urbanización tomo siglos, estimulada por su propia industrialización y el constante aumento de ingresos per cápita, en el mundo en desarrollo se producirá en el lapso de 2 o 3 generaciones.

Es en muchos países, no la oportunidad económica lo que impulsa este crecimiento, sino las altas tasas de natalidad y la llegada de personas del medio rural, que huyen del hambre, pobreza e inseguridad.

verde-no-es-un-color-1FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

Es entonces el reto que se plantea desviar el rumbo de la urbanización hacia ciudades más verdes que ofrezcan oportunidades y esperanza.

Pero ¿son nuestras ciudades capaces de esta realidad?
Cuando uno camina por la ciudad no ve más que edificios, como muros que se ciernen sobre uno, y encierran tras ellos verdes centros de manzana, centros sin uso, sin vida, desperdiciados…

Para lograr estas ciudades “verdes” y esperanzadoras, lo primero sería dejar de ver la ciudad como esta serie de muros, que se suceden y dejan pequeños parques y plazas verdes, dejar de hablar y diseñar edificios “verdes”, que por lo único que pasan realmente, es por el color usado a la hora de dibujarlos.

Empezar a plantear una ciudad abierta, una ciudad capaz de crecer como crecen los árboles, sin limitaciones, heterogénea, donde el verde ya no sea solo el color usado para dibujarla, sino una realidad.

verde-no-es-un-color-3FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

Y pregunto entonces, si no es necesario también cambiar la forma en que se rigen las normativas y reglamentos sobre los que se basan estas ciudades, replantearnos las limitaciones que nosotros mismos impusimos, y empezar a proponer ciudades más innovadoras, y no simplemente, maquinas gigantes, de las cuales formamos parte como si de piezas de un engranaje se tratase.

Para esto, es necesario repensar todos los convencionalismos, las medidas predeterminadas, todas esas ideas que en la época de posguerra fueron las más necesarias, para el momento que se vivía.
La llamada “máquina de habitar” no tienen por qué seguir siendo la mejor solución ahora.

Debemos pensar ciudades verdes, autosuficientes, abiertas, más desfragmentadas, que integren y den la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías, nuevas propuestas, con capacidad de recuperación, sostenibilidad social, económica y ambiental, y dejar de usar el verde solo como un color.

verde-no-es-un-color-2FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

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PIEDRAS QUE TRANSFORMAN

PIEDRAS QUE TRANSFORMAN

La sociedad ha estado siempre acompañada de alguna forma de expresión artística. Desde que el hombre es hombre ha intentado expresar sus percepciones, sus sentimientos y su entorno, comunicándolo de diversas formas.

El mundo del siglo XXI se encuentra saturado de “artefactos”, objetos que aspiran al estatus de arte. Hasta mediados del siglo XX se consideraba arte aquellas obras con la capacidad de comunicar algo sin necesidad de explicarlo. A partir de este punto, la necesidad de crear algo nuevo marcó una tendencia a producir obras que no fueran capaces de expresar algo por sí mismas sin la necesidad de una retórica.

Paradójicamente, diversas corrientes, aquellos fuera de la academia, buscaron luchar contra esta tendencia creando más objetos, los cuales no pudiesen ser catalogados ni como técnica, ni como arte, sino como una revolución de lo existente.

Análogamente desde la arquitectura se busca cambiar lo preestablecido, generando nuevas posibilidades. Si observamos desde esta óptica, de la misma manera que estas corrientes buscaron cambiar la visión que se tenía sobre qué es arte, la arquitectura busca cambiar la idea de lo que es la ciudad; haciéndonos pensar si lo que tenemos actualmente y hacia dónde nos dirigimos, es la opción correcta.

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Mientras caminaba por mi ciudad, La Plata, la cual fue completamente planificada desde su inicio, con una estructura perfectamente reticulada, de manzanas pensadas y ejecutadas casi sin variaciones, me preguntaba: ¿Por qué se resuelven todas iguales? ¿Por qué se tiende a pensar que la extrema regularidad, ese 120 x 120, las hace correctas?

No hay nada en la naturaleza que se organice de una manera tan definida, pero nosotros tratando de tener control hemos creado una ciudad rectilínea hecha para el automóvil, no para las personas.
¿Es la mejor solución aceptar las reglas preestablecidas como lo definitivamente correcto para resolver los edificios, el transporte y la comunicación? ¿Y para los que vamos a vivir la ciudad?

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Si analizamos otras ciudades fuera de la lógica occidental, vemos ejemplos como Tokio, que generan la ciudad a partir de un sistema de células independientes entre sí, capaces de replantearse a sí mismas.
Un ejemplo de hiperdensidad, capaz de ajustarse a los requerimientos de ciudades contemporáneas, de una manera mas orgánica.

Otra cuestión dentro de lo preestablecido hace foco en cómo se organizan las manzanas. Imaginemos la ciudad desde el aire. Los edificios se vuelcan sobre las calles como si de altos muros en una cárcel se tratasen, mientras dejan tras ellos verdes centros de manzana, enormes espacios marginados, sin uso ni humanidad. ¿Serán estos edificios esos “árboles que no te dejan ver el bosque”?

Al igual que existen otras formas de organizar la ciudad, pensemos nuestras manzanas de manera abierta, rompamos los muros que nos limitan, redefinamos el espacio público, desplacemos los verdes centros de manzana al exterior y definamos una ciudad que esté pensada principalmente para las personas y no para los vehículos.

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Esto es la Arquitectura, la técnica, la ciencia, el arte de colocar piedras y definir espacios. Espacios que son capaces de transformar edificios, edificios capaces de transformar manzanas, manzanas capaces de transformar ciudades, y es que la Arquitectura no son más que piedras que transforman.

Así que ahora, ¿Cómo vamos a romper lo preestablecido y transformar la ciudad?

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