LO INHÓSPITO

TERRITORIO DE LO POSIBLE

La etimología de la palabra inhóspito, del origen latín inhospitus, está conformada por el prefijo negativo in y la raíz sustantiva hospitus que significa huésped, lo que no ofrece buenas condiciones para alojar humanos. Es un adjetivo que se dice de un lugar, de un clima o de un ambiente como el que no es propicio para la vida, lo inhabitable.

Y esta idea, en lo que va de la historia de la humanidad, puede ser entendida de dos maneras, inicialmente

  • Lo inhabitable de la naturaleza, incomprendida y salvaje, para pasar a referirse a lo
  • Lo inhabitable de la cultura, de la misma producción del hombre

Lo inhabitable de la naturaleza

Desde sus orígenes, el ser humano siempre intento conocer la naturaleza ya que de eso dependía para sobrevivir. Los territorios deshabitados eran considerados espacios salvajes que era necesario dominar. Por su inteligencia, fue capaz de adaptar las condiciones del medio natural y ponerlas a su servicio.

 1562 – Mapa de América de Diego Gutierrez y Jeronimo Cock

En los mapas, cada vez que hay alguien que clasifica, hay alguien que nómina y por tanto domina. En este mapa oficial, reconocido por el rey de España, se representaba la dominación española en el nuevo mundo. Y en el mapa pueden ver que se ilustra una serie de imaginarios que ya se habían popularizado en Europa después del Descubrimiento. Dibujos de monstruos marinos, caníbales, gigantes Patagones exponen algunas de las ideas y relatos que se fueron construyendo sobre este territorio desconocido que era en ese entonces el nuevo continente. Se suponía ambientes inseguros, habitados por espíritus malignos, pero como sabemos el ser humano enfrentó el desafío de lo inhóspito como posibilidad. Por eso, en este mapa que representa el dominio español, se incluye lo habitado como también lo deshabitado.

De a poco, esta tierra inhóspita por los peligros que se le atribuyen, se empieza a convertir en un espacio en donde desplegar el control y extraer beneficios.

La historia de la conquista y explotación del suelo americano por parte del mundo europeo es una referencia de los esfuerzos por pensar e imaginar el nuevo mundo que se iba abriendo con cada mapa terminado, con cada viaje de exploración. A medida que el hombre expandía el dominio sobre la tierra, se ampliaba el horizonte de lo posible. 

Lo inhabitable de la cultura

Ya avanzado el siglo XX, con un territorio altamente antropizado por operaciones infraestructurales que habilitaron el hábitat humano, es que se hizo del mundo un paisaje humano.

Pero ese que logra habitar lo inhabitable, a partir de la producción y puesta a su servicio de los recursos del planeta tierra, es quien termina siendo el responsable de los grandes desastres de la humanidad. Sin dudas, más allá de los ciclos de la naturaleza que nos superan, el humano es considerado el gran destructor de ecosistemas.  La explosión en la planta nuclear de Chernobil, los incendios petroleros de Kuwait, la gran niebla de Londres, las guerras mundiales, son unos de los tantos ejemplos que registra nuestra historia de la conversión de lo inhabitable de la naturaleza a lo producido por la cultura del hombre.

DESTRUCCION_1991 – Kuwait. Un desierto en llamas de Sebastião Salgado

Una serie de fotos sobre la catástrofe humana, ambiental y económica que supuso el incendio de los campos petrolíferos de Kuwait. “Vivimos en un mundo demasiado lógico, racional, tecnológico, y todo eso nos va borrando de nuestra memoria humana las grandes emociones de la vida, lo natural, la sencillez, nuestra espiritualidad y el contacto con otros seres humanos y, por extensión, con el resto del mundo”.

Y frente a este mundo devastado, al hombre solo le quedaban dos fronteras naturales posibles por conquistar, los océanos y el espacio ultraterrestre, que todavía estaban prácticamente inexplorados y sin explotar. Se produjeron imaginarios de cómo vivir en la profundidad de los océanos, incluso ciudades en el aire, que excedían el alcance de las tecnologías que se disponían en ese entonces, pero que podían ilustrar una alternativa a la vida en la superficie terrestre ya inhabitable. 

ALTERNATIVA_1968 – Ciudades submarinas de Donald William Cox

El libro ‘Exploradores de las profundidades: el futuro del hombre bajo el mar’, exploraba las posibilidades de que el ser humano viviera en los océanos tras crear edificaciones y estructuras que nos permitirían vivir bajo el agua. Se trata de una idea impulsada por el temor a la guerra y el incremento en los índices contaminantes que empezaban a estar presentes a finales de la década de 1960. Ya Julio Verne en su libro 20mil leguas de viaje submarino lo sugiere, pero se pensaba que en el futuro cercano los avances tecnológicos iban a permitir el desarrollo del uso de recursos oceánicos en beneficio de la humanidad.

Hoy la humanidad enfrenta numerosos riesgos existenciales, las guerras, enfermedades, el cambio climático. Lo que queda es la frontera ultraterrestre para garantizar la continuidad de la supervivencia del hombre, que según la predicción que realizo Stephen Hawkings en el 2001 de que en el año 3000 la raza humana se extinguirá a menos que pueda establecer colonias en el espacio.

ESCAPE_2016 – Serie de fotos

Frente a este escenario, les propongo como desafío que imaginen lo impensable, que proyecten de los territorios inhóspitos paisajes de lo puede ser posible.  Y si pensamos lo infraestructural como escritura de esos paisajes, solo queda producir argumentos que les den letra y redacten nuevos horizontes para la historia del hombre.

NO NAME Arquitectura

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s