EL VERDE NO ES UN COLOR

EL VERDE NO ES UN COLOR

¿Ciudades de sufrimiento o de oportunidades?
Esto es lo primero que me pregunto cuando analizo una ciudad.

Las ciudades y los centros urbanos de los países en desarrollo están creciendo a una escala sin precedentes.
Hace 10 años, un 40% de la población del mundo, 2000 millones de personas, vivía en zonas urbanas.

Esta cifra ha aumentado casi al doble de la velocidad que el total de crecimiento demográfico, es decir, a más de 2500 millones, lo que equivale a 5 nuevas ciudades del tamaño de Beijing cada 12 meses.
Para 2025, más de la mitad de la población será urbana.

Mientras que en Europa y América del Norte la urbanización tomo siglos, estimulada por su propia industrialización y el constante aumento de ingresos per cápita, en el mundo en desarrollo se producirá en el lapso de 2 o 3 generaciones.

Es en muchos países, no la oportunidad económica lo que impulsa este crecimiento, sino las altas tasas de natalidad y la llegada de personas del medio rural, que huyen del hambre, pobreza e inseguridad.

verde-no-es-un-color-1FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

Es entonces el reto que se plantea desviar el rumbo de la urbanización hacia ciudades más verdes que ofrezcan oportunidades y esperanza.

Pero ¿son nuestras ciudades capaces de esta realidad?
Cuando uno camina por la ciudad no ve más que edificios, como muros que se ciernen sobre uno, y encierran tras ellos verdes centros de manzana, centros sin uso, sin vida, desperdiciados…

Para lograr estas ciudades “verdes” y esperanzadoras, lo primero sería dejar de ver la ciudad como esta serie de muros, que se suceden y dejan pequeños parques y plazas verdes, dejar de hablar y diseñar edificios “verdes”, que por lo único que pasan realmente, es por el color usado a la hora de dibujarlos.

Empezar a plantear una ciudad abierta, una ciudad capaz de crecer como crecen los árboles, sin limitaciones, heterogénea, donde el verde ya no sea solo el color usado para dibujarla, sino una realidad.

verde-no-es-un-color-3FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

Y pregunto entonces, si no es necesario también cambiar la forma en que se rigen las normativas y reglamentos sobre los que se basan estas ciudades, replantearnos las limitaciones que nosotros mismos impusimos, y empezar a proponer ciudades más innovadoras, y no simplemente, maquinas gigantes, de las cuales formamos parte como si de piezas de un engranaje se tratase.

Para esto, es necesario repensar todos los convencionalismos, las medidas predeterminadas, todas esas ideas que en la época de posguerra fueron las más necesarias, para el momento que se vivía.
La llamada “máquina de habitar” no tienen por qué seguir siendo la mejor solución ahora.

Debemos pensar ciudades verdes, autosuficientes, abiertas, más desfragmentadas, que integren y den la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías, nuevas propuestas, con capacidad de recuperación, sostenibilidad social, económica y ambiental, y dejar de usar el verde solo como un color.

verde-no-es-un-color-2FOTOGRAFIA DE JUAN VERDAGUER AGUERREBEHERE

NO NAME Arquitectura

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s